Tanorexia, la adicción al bronceado

Poravanza

Tanorexia, la adicción al bronceado

¿Acudes con regularidad a las cabinas de bronceado durante todo el año? ¿Nunca te ves lo suficientemente bronceado/a? ¿Consideras que el canon de belleza es estar moreno/a? ¿Sufres ansiedad con la idea de perder una sesión de bronceado? ¿Nunca estás conforme con tu tono de piel?

Con la llegada del verano, estamos deseosos de tomar el sol, ir a la playa y tener unos días de relax. El verano propicia el aumento de las actividades al aire libre, los días son más largos y el humor mejora con el aumento de luz solar. Muchas son las personas que disfrutan tomando el sol y relajándose en la playa o la piscina; pero hay ciertas personas que lo llevan al extremo y el estar bronceado se convierte en una obsesión llegando, incluso, a convertirse en un trastorno denominado tanorexia.

Los tanoréxicos sufren de una alteración en la aceptación de la propia imagen corporal o facial y suele afectar, sobre todo, a mujeres de entre 17 y 35 años. Éstas, a pesar de estar morenas, siempre se ven pálidas y muestran una necesidad obsesiva por lograr un tono de piel más oscuro aún, por ello combinan durante todo el año los baños del sol en la playa o la piscina con las sesiones de UVA en el solárium. El hecho de no lograr un tono suficientemente oscuro genera en los tanoréxicos angustia y sentimientos de culpa.

Este trastorno encaja dentro de las conductas adictivas, pues se ha comprobado que dejar de recibir su dosis de radiación solar puede producir síntomas similares a los de la abstinencia de las drogas. Estudios científicos demuestran que los rayos UVA desencadenan la producción de endorfinas, unas sustancias químicas cerebrales que producen sensación de euforia y alivian el dolor. Por tanto, los que se broncean demasiado experimentan síndrome de abstinencia cuando las sustancias químicas de bienestar quedan bloqueadas.
Por tanto, podemos exponer que los síntomas y las consecuencias más comunes de la tanorexia son:

  • Una piel bronceada en exceso

  • Envejecimiento prematuro de la piel. Su aspecto es rugoso, está deshidratada, las líneas de expresión están muy marcadas, está áspera y hasta más espesa.

  • Estos pacientes presentan un alto grado de ansiedad ante la posibilidad de perder el bronceado adquirido o bajar el tono de la piel.

  • Lo más normal es que acudan con mucha frecuencia a centros de bronceado.

  • También es frecuente que compitan con quienes están a su alrededor para ver quién está más moreno.

  • Siempre manifiestan que su piel es pálida o que no están tan moremos como les gustaría.

  • Aumento considerable de la probabilidad de sufrir melanoma en la piel. Se adquiere más rápido y precozmente.

Cuando tomar el sol se convierte en una obsesión y, por tanto, afecta a la autoestima e interfiere en el funcionamiento social, laboral o personal, lo recomendable es acudir a un especialista y combinar terapia psicológica con el tratamiento dermatológico. La intervención psicológica pasa por restringir los comportamientos de exposición a los rayos ultravioleta, corregir la distorsión en la percepción corporal y cuestionar la importancia del aspecto físico en la valoración personal. La intervención dermatológica dependerá del daño causado en la piel y consistirá en corregir las lesiones que se hayan podido producir a causa de la exposición masiva a los rayos UVA, así como regenerar la piel con productos especializados que la ayuden a recuperar parte de su hidratación y elasticidad.

Por último, no hay que olvidar que el sol, tomado con moderación y la protección adecuada, tiene numerosos beneficios como pueden ser: el aumento de la serotonina que nos hace sentirnos mejor, estimula la producción de la Vitamina D que mantiene sanos nuestros huesos, ayuda a dormir mejor y refuerza el sistema inmunológico. Para conseguir estos beneficios debemos seguir una serie de pautas de seguridad para proteger nuestra piel de los efectos dañinos del sol, entre ellos no tomar el sol durante las horas centrales del día, protegiéndonos con el fotoprotector adecuado para cada situación y tipo de piel y teniendo en cuenta que el bronceado debe ser progresivo, sobre todo durante los primeros días para evitar rojeces y quemaduras.

Por Lorena González López. Avanza Psicología. Tu psicólogo de confianza en Avilés

Para cualquier información o consultas llama al 619.906.108 o escribe a lorena@psicologiavanza.es

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